lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 8.


¿Qué hago aquí?” Ahora me estoy arrepintiendo de lo que hice ayer, he vuelto a caer en la misma trampa de siempre. En un primer momento pensé que tal vez sería buena idea aclarar las cosas, ya que muchas de ellas habían quedado estancadas, pero tengo miedo de ser débil, no quiero volver a pasarlo mal, y me costó tiempo “olvidarle”, y creo que verle de nuevo no es una buena forma de sacarle completamente de mi cabeza y de mi corazón. Dicen que el primer amor no se olvida, que perdura en tu memoria por siempre, y puede que sea por eso porque me duele.

Alzo la cabeza y le veo. Tan sonriente como siempre, ha cambiado, pero a mejor, está un poco más alto, y sus ojos azules, esos me que enamoraron desde el primer día siguen siendo perfectos. “Laura, deja de pensar en eso. Te hizo daño, mucho, así que no se merece que le mires así”.

-Hola pequeña. -me dice sonriendo, y me da dos besos en la mejilla.

-Pablo... -digo, no me sale ni un simple 'hola'.

-¿Qué tal estás? -pregunta.

¿Qué tal estoy? ¿En serio? ¿Acaso no se da cuenta de que por su culpa me pasé bastantes noches sin dormir, que todo dejó de tener sentido durante un tiempo?”

-Lo primero de todo, no tienes derecho a llamarme pequeña, lo perdiste cuando te fuiste, y lo segundo, estaba perfectamente hasta que apareciste. ¿No te bastó con dejarme sin darme alguna explicación?

-Yo...Tuve que irme, necesitaba un tiempo.

-¿Un tiempo? No puedes venir, y pedirme una segunda oportunidad. No voy a negar que aún me importas, porque estaría mintiendo. Vivimos muchos momentos juntos, pero necesito cambiar de libro, y si te tengo a mi lado, lo único que haré será hundirme más. Así que ahora soy yo la que te pide un tiempo, pero no un 'hasta pronto', sino un 'hasta siempre'

-Pero yo te quiero, joder.

-No puedes querer a quien causas tanto dolor, así que mejor vete, y esta vez no vuelvas.

-Te necesito.

-Pero yo a ti no. -dije sonando lo más convincente que pude.

Dicho esto me fui, no quería volver a saber de él, sé que el pasado seguirá dentro de mí, pero con el tiempo cada vez cobrará menos importancia. Porque los recuerdos son eso, vivencias con personas, pero también se pueden crear nuevos recuerdos con nuevas personas.

Cogí mi móvil y me puse a escuchar música, me quedaban como unos 15 minutos para llegar a casa, así que necesitaba despejarme un poco. Llegué a casa y le vi. “¿Alex? ¿Qué hacía él aquí?”

-Hola. -lo saludé.

-Hola. Yo te debo una explicación, aunque sigo un poco cabreado por la patada que me diste eh.

-¿Yo? ¿Patada? Lo estarías soñando.

-Pues sí, la verdad es que he estado soñando contigo.

¿Qué? No me esperaba para nada esa respuesta, aunque conociendo a Alex seguro que sería una de sus bromas o uno de sus intentos para ponerme nerviosa.

-¿Qué..qué has dicho?

-¿Te pongo nerviosa, cariño? -preguntó burlón.

-Tú...no, no me pones nerviosa. -y entré corriendo en casa. Ya van dos veces que le dejo con la palabra en la boca. Punto para mí.

El resto del día fue bastante aburrido, me lo pasé viendo películas y escuchando música. Me estaba quedando dormida así que decidí irme a dormir, cuando me llega un whatsapp. Lo abro.

Sueña conmigo pequeña, y no se me olvida lo de hoy. Besos.”

Era de Alex, y por alguna razón su mensaje me hizo sonreír, en cierto modo había sido un día difícil y lo necesitaba, y gracias a él conseguí conciliar el sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario