“¿Qué hago
aquí?” Ahora me estoy
arrepintiendo de lo que hice ayer, he vuelto a caer en la misma
trampa de siempre. En un primer momento pensé que tal vez sería
buena idea aclarar las cosas, ya que muchas de ellas habían quedado
estancadas, pero tengo miedo de ser débil, no quiero volver a
pasarlo mal, y me costó tiempo “olvidarle”, y creo que verle de
nuevo no es una buena forma de sacarle completamente de mi cabeza y
de mi corazón. Dicen que el primer amor no se olvida, que perdura en
tu memoria por siempre, y puede que sea por eso porque me duele.
Alzo la cabeza y le
veo. Tan sonriente como siempre, ha cambiado, pero a mejor, está un
poco más alto, y sus ojos azules, esos me que enamoraron desde el
primer día siguen siendo perfectos. “Laura,
deja de pensar en eso. Te hizo daño, mucho, así que no se merece
que le mires así”.
-Hola pequeña. -me
dice sonriendo, y me da dos besos en la mejilla.
-Pablo... -digo, no me
sale ni un simple 'hola'.
-¿Qué tal estás?
-pregunta.
“¿Qué tal
estoy? ¿En serio? ¿Acaso no se da cuenta de que por su culpa me
pasé bastantes noches sin dormir, que todo dejó de tener sentido
durante un tiempo?”
-Lo primero de todo,
no tienes derecho a llamarme pequeña, lo perdiste cuando te fuiste,
y lo segundo, estaba perfectamente hasta que apareciste. ¿No te
bastó con dejarme sin darme alguna explicación?
-Yo...Tuve que irme,
necesitaba un tiempo.
-¿Un tiempo? No
puedes venir, y pedirme una segunda oportunidad. No voy a negar que
aún me importas, porque estaría mintiendo. Vivimos muchos momentos
juntos, pero necesito cambiar de libro, y si te tengo a mi lado, lo
único que haré será hundirme más. Así que ahora soy yo la que te
pide un tiempo, pero no un 'hasta pronto', sino un 'hasta siempre'
-Pero yo te quiero,
joder.
-No puedes querer a
quien causas tanto dolor, así que mejor vete, y esta vez no vuelvas.
-Te necesito.
-Pero yo a ti no.
-dije sonando lo más convincente que pude.
Dicho esto me fui, no
quería volver a saber de él, sé que el pasado seguirá dentro de
mí, pero con el tiempo cada vez cobrará menos importancia. Porque
los recuerdos son eso, vivencias con personas, pero también se
pueden crear nuevos recuerdos con nuevas personas.
Cogí mi móvil y me
puse a escuchar música, me quedaban como unos 15 minutos para llegar
a casa, así que necesitaba despejarme un poco. Llegué a casa y le
vi. “¿Alex? ¿Qué
hacía él aquí?”
-Hola. -lo saludé.
-Hola. Yo te debo una
explicación, aunque sigo un poco cabreado por la patada que me diste
eh.
-¿Yo? ¿Patada? Lo
estarías soñando.
-Pues sí, la verdad
es que he estado soñando contigo.
¿Qué? No me esperaba
para nada esa respuesta, aunque conociendo a Alex seguro que sería
una de sus bromas o uno de sus intentos para ponerme nerviosa.
-¿Qué..qué has
dicho?
-¿Te pongo nerviosa,
cariño? -preguntó burlón.
-Tú...no, no me pones
nerviosa. -y entré corriendo en casa. Ya van dos veces que le dejo
con la palabra en la boca. Punto para mí.
El resto del día fue
bastante aburrido, me lo pasé viendo películas y escuchando música.
Me estaba quedando dormida así que decidí irme a dormir, cuando me
llega un whatsapp. Lo abro.
“Sueña
conmigo pequeña, y no se me olvida lo de hoy. Besos.”
Era
de Alex, y por alguna razón su mensaje me hizo sonreír, en cierto
modo había sido un día difícil y lo necesitaba, y gracias a él
conseguí conciliar el sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario