No
conseguí dormir, ni esa noche ni las siguientes. Alex había
desaparecido de mi vida. Al principio pensaba que era lo mejor,
supuse que era lo mejor, mantenernos lejos, pero después de la
fiesta muchas cosas habían cambiado dentro de mí, no quería, pero en
el fondo, mi corazón se estaba acercando a su elección definitiva.
Tic tac, sonaba en mi cabeza, abre tu corazón o será tarde, decía
esa voz.
Necesitaba
despejarme, todo había sido un boom de emociones, me prometí no
volver a sentir esto por nadie después de lo de Pablo, no quería mi
corazón dañado de nuevo. Cogí el primer pantalón de deporte que
encontré en el armario, me puse mi top y salí a correr.
-Mamá,
me voy a correr un rato. -dije mientras bajaba las escaleras.
-Vale
hija. -me dijo sonriente- Cualquier cosa me llamas.
-Okey.
-salí y cerré la puerta.
Mi
madre se había vuelto algo protectora conmigo, supongo que desde
que Pablo me dejó no quería tener que volver a ver a su hija deprimida,
así que se preocupa por cualquier cosa.
El
día está soleado, no como estos días anteriores, aunque en la
calle hay poca gente, suponiendo que son las 7:15 no es que sea muy
raro. Saco mis cascos del bolsillo y me pongo a escuchar Imagine
Dragons, su música me relaja, y en estos momentos es lo que más
necesito. No sé ni cuánto tiempo llevo corriendo, pero entonces me
llega un mensaje al móvil, decido ignorarlo, pero tengo demasiada
curiosidad. Mierda.
Es de, ¿Pablo? ¿Qué hace Pablo mandándome un mensaje? Lo abro.
“Laura,
sé que fui un capullo contigo, pero necesito verte. ¿Quedamos
mañana en la plaza de la fuente? Besos.”
Al
segundo me arrepiento de haberlo hecho, siento mis piernas
desfallecer, y se me nubla la vista, lo último que siento es como
caigo al suelo. Luego todo se vuelve negro.
Poco
a poco una luz me obliga a abrir los ojos, me cuesta reconocer dónde
estoy. Mi habitación. ¿Cómo he llegado aquí? ¿Y cuánto tiempo
llevo durmiendo?
-¿Mamá?
-digo algo dudosa.
-Laura...
Me tenías muy preocupada. ¿Qué te ha pasado? -dice, y se le ve en la cara que está
bastante preocupada.
-Yo...no
lo sé.
-Está
bien cielo, dejaré que te despejes y luego bajas a comer.
-Vale
mamá, gracias.
Se
va y me quedo sola en la habitación, poco a poco los recuerdos
vienen a mí. Estaba corriendo. Un mensaje. Pablo. Después de esto
último miro rápidamente mi móvil. Joder.
Pensé que sería un sueño, que quizás el fuego no se avivara de
nuevo, pero tal vez no he querido todavía que ese fuego se extinga,
sé que lo que voy a hacer está mal, pero necesito sacarme esta
espina que me mata, aclarar ciertas cosas del pasado, un pasado que
se ha vuelto presente. “Espero
no arrepentirme”
-me digo.
“Está
bien, mañana a las 11:00 en la plaza”
Ni besos ni
nada, no se los merece, después de haber estado jodida tanto tiempo
por su culpa no se merece ni que le dirija la palabra, pero no lo
hago por él, sino por mí. Cojo el móvil y lo dejo en la mesilla y
bajo a comer, supongo que todo se aclarará mañana.
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