viernes, 22 de agosto de 2014

Capítulo 7.



No conseguí dormir, ni esa noche ni las siguientes. Alex había desaparecido de mi vida. Al principio pensaba que era lo mejor, supuse que era lo mejor, mantenernos lejos, pero después de la fiesta muchas cosas habían cambiado dentro de mí, no quería, pero en el fondo, mi corazón se estaba acercando a su elección definitiva. Tic tac, sonaba en mi cabeza, abre tu corazón o será tarde, decía esa voz.

Necesitaba despejarme, todo había sido un boom de emociones, me prometí no volver a sentir esto por nadie después de lo de Pablo, no quería mi corazón dañado de nuevo. Cogí el primer pantalón de deporte que encontré en el armario, me puse mi top y salí a correr.

-Mamá, me voy a correr un rato. -dije mientras bajaba las escaleras.

-Vale hija. -me dijo sonriente- Cualquier cosa me llamas.

-Okey. -salí y cerré la puerta.

Mi madre se había vuelto algo protectora conmigo, supongo que desde que Pablo me dejó no quería tener que volver a ver a su hija deprimida, así que se preocupa por cualquier cosa.

El día está soleado, no como estos días anteriores, aunque en la calle hay poca gente, suponiendo que son las 7:15 no es que sea muy raro. Saco mis cascos del bolsillo y me pongo a escuchar Imagine Dragons, su música me relaja, y en estos momentos es lo que más necesito. No sé ni cuánto tiempo llevo corriendo, pero entonces me llega un mensaje al móvil, decido ignorarlo, pero tengo demasiada curiosidad. Mierda. Es de, ¿Pablo? ¿Qué hace Pablo mandándome un mensaje? Lo abro.

Laura, sé que fui un capullo contigo, pero necesito verte. ¿Quedamos mañana en la plaza de la fuente? Besos.”

Al segundo me arrepiento de haberlo hecho, siento mis piernas desfallecer, y se me nubla la vista, lo último que siento es como caigo al suelo. Luego todo se vuelve negro.

Poco a poco una luz me obliga a abrir los ojos, me cuesta reconocer dónde estoy. Mi habitación. ¿Cómo he llegado aquí? ¿Y cuánto tiempo llevo durmiendo?

-¿Mamá? -digo algo dudosa.

-Laura... Me tenías muy preocupada. ¿Qué te ha pasado? -dice, y se le ve en la cara que está bastante preocupada.

-Yo...no lo sé.

-Está bien cielo, dejaré que te despejes y luego bajas a comer.

-Vale mamá, gracias.

Se va y me quedo sola en la habitación, poco a poco los recuerdos vienen a mí. Estaba corriendo. Un mensaje. Pablo. Después de esto último miro rápidamente mi móvil. Joder. Pensé que sería un sueño, que quizás el fuego no se avivara de nuevo, pero tal vez no he querido todavía que ese fuego se extinga, sé que lo que voy a hacer está mal, pero necesito sacarme esta espina que me mata, aclarar ciertas cosas del pasado, un pasado que se ha vuelto presente. “Espero no arrepentirme” -me digo.

Está bien, mañana a las 11:00 en la plaza”

Ni besos ni nada, no se los merece, después de haber estado jodida tanto tiempo por su culpa no se merece ni que le dirija la palabra, pero no lo hago por él, sino por mí. Cojo el móvil y lo dejo en la mesilla y bajo a comer, supongo que todo se aclarará mañana.


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