Un solo segundo y todo
cambia, pero no sabes si a mejor o a peor, pero todo deja de ser como
era antes. Y justo en esos momentos, te das cuenta de si has ganado,
o has perdido algo que era demasiado importante para ti. No rendirse,
esa es la clave, pero cuando el muro es demasiado alto y llevas
bastante tiempo escalando murallas, sientes tus piernas desfallecer,
y tus fuerzas desaparecen. Ahora estoy aquí, algo perdida, todo me
da vueltas, como un yin-yang, sólo que esta vez no sé cuál es la
parte mala.
Oigo ruidos, como de
una ambulancia, veo gente a mi alrededor. Le veo a él. Me susurra
algo al oído, pero apenas soy capaz de percibirlo.
-No me dejes, por
favor... -dice Alex.
Y después de esto,
cierro los ojos completamente. No vuelvo a ver la luz del sol hasta
horas después, y todo se hace demasiado pesado, hasta respirar,
mover cualquier parte del cuerpo. “¿Dónde estoy?” Todo
me resulta familiar, como si hubiera estado aquí alguna vez. Un
hospital. “¿Qué hago aquí? -pienso?” Entonces alguien
abre la puerta.
-Buenos días Laura,
veo que has despertado. ¿Cómo te encuentras? -me pregunta el
doctor.
-No sé, algo mareada.
-digo como puedo.
-Bueno, después del
golpe, eso es normal.
-¿Qué me ha pasado?
-Según me han
contado, fuiste a cruzar la calle, y un coche te atropelló, el golpe
fue bastante duro, pero hemos conseguido aminorar los daños.
-La verdad, no me
acuerdo mucho de lo que pasó, aunque supongo que con el paso de las
horas lo conseguiré.
-Claro que sí. Te
dejo descansar, y hay alguien que quiere verte, lleva esperando toda
la noche. ¿Le dejo pasar?
-¿Quién es?
-Un chico, dice que se
llama Alex.
-Claro, dile que pase.
Y gracias, por todo.
-De nada, mejórate.
-y dicho esto se va.
Al cabo de unos
minutos le veo entrar. Está algo cabizbajo, y tiene unas ojeras
demasiado notables, por alguna razón se le ve triste, perdido.
-Hola.-me dice,
mientras se sienta en una silla.
-Hola Alex. -respondo.
-Lo siento tanto
pequeña. Todo esto ha sido por mi culpa, no debiste haber visto eso,
por mi culpa ahora estás aquí, en esta cama. Lo siento. -quiere
aguantarse las ganas de llorar, pero una lágrima ha empezado a caer
por su mejilla derecha.
-No es tu culpa, son
cosas que pasan. Y supongo que por lo otro, no debí ponerme así, no
soy quién para decirte con quién tienes que estar o no.
-Tss, no digas nada
más, ¿vale? -y me besa, un beso de esos cálidos que te hacen
olvidar todo lo malo, al menos durante un rato. -Te quiero.
Quiero responder, pero
me quedo helada, no me esperaba esa respuesta, no justo ahora.