Todas las historias tienen un final, unas veces es el que deseamos, y otras simplemente es el que toca, ¿seremos capaces de cambiar nuestro final? Es decir, ¿podremos vencer las trampas que nos ponga el destino, por mantener vivo a alguien a nuestro lado? Crecemos y nos damos cuenta de que la vida no es tan perfecta como pensamos, que la realidad se aleja demasiado de los cuentos, que todo lo que un día quisimos que fuera de una forma es completamente distinto. 'Hay que aprender para valorar lo bueno de la vida antes de que desaparezca, ¿no?' Eso es lo que solían decirme siempre, ¿pero cuánto hay que perder para darse cuenta de ello? Amigos, un amor que pensaste que nunca llegaría, esa familia que poco a poco va desmoronándose. Tu vida ideal ya no es la que soñaste, ¿es necesario pasar por tanto dolor para encontrar la felicidad de verdad? A veces me pregunto si algún día llegaremos a ser felices de verdad, si aparecerá esa persona que te haga ver el lado bueno, que diga: '¿Ves? Hace sol, el día no está tan mal' aunque te asomes a la ventana y veas que está cayendo la mayor tormenta jamás vista. Solo necesitas creer que si nunca te rindes, y luchas para conseguirlo obtendrás tu recompensa, y aquí sigo, esperando ese giro de 360º que me haga ver que la vida todavía merece algo la pena, y que por muchas lágrimas que suelte ahora, después vendrán miles de sonrisas. 'Después de la tormenta viene la calma'. Pero, ¿y si la tormenta nunca cesa, y sigo sumergida en esta historia sin saber cuál será mi final? Mi vida ha empezado a cambiar, y yo me estoy dando cuenta poco a poco, solo que me cuesta asimilar que todo cambie tan deprisa. A veces solo se trata de dejarse llevar, cerrar los ojos y esperar a ver que pasa.