miércoles, 23 de julio de 2014

Capítulo 4.

Ya lo tenía claro, debía acercarse a él y ver como acababa todo, aunque era el mejor amigo de su hermano no podía dejar sus sentimientos a un lado, a parte ya era mayorcita como para que alguien le dijera con quién debería estar. En cambio, por la cabeza de Alex pasaban otras cosas, aunque en un primer momento estaba decidido a aclarar lo que sentía no podía correr el riesgo, sabía que la terminaría haciendo daño, ni el mismo había sido capaz de aceptar su pasado todavía, no podía involucrar a alguien más.


-Hola chicos. -dijo Laura con una de sus mayores sonrisa.


-Hermanita, que feliz que estás hoy, eh. -respondió Álvaro en un tono de burla.

-Sí, y que sepas que nada de lo que digas va a hacer que cambie mi estado de ánimo.


Alex mientras observaba la escena, le encantaba ver a Laura así de feliz, su sonrisa era de esas adictivas, que aunque te lo propusieras no serías capaz de dejar de mirarla.

-Bueno, ¿entonces que vamos a cenar? -quiso saber Laura, que estaba un poco hambrienta.


-¿Pizza? -preguntaron los dos chicos a la vez.

-Perfecto, llamaré a la pizzería entonces. -respondió esta.


Después de la cena, bueno, en realidad, de ver como su hermano y su amigo devoraban casi toda la pizza decidió irse a dormir. Necesitaba pensar en ciertas cosas y el día había sido un poco difícil. Pero una vez que estaba en la cama todas esas pesadillas que creía superadas volvieron, cuando Pablo se fue de su lado, cuando su padre decidió alejarse, todos la dejaban sola, y eso hacía que Laura tardara tiempo en confiar en alguien completamente, tenía miedo de ser decepcionada de nuevo. Le era imposible conciliar el sueño, así que decidió bajar a la cocina a por un vaso de agua, tal vez así lograba calmarse un poco.

Todo fue en vano, una vez que iba a volver a subir a su habitación se chocó con alguien, pensó que era su hermano, pero cuando levantó la mirada se encontró con esos ojos que conseguían hacer que su corazón latiese a un ritmo desenfrenado. Se tapó la cara, no quería que le preguntara el porqué de esos ojos tan llorosos, pero ya era tarde.

-Eh pequeña, ¿por qué has estado llorando? -dijo en un susurro.

-Por nada... -respondió esta, y las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos.

-Shhh, ven aquí. -la atrajo hacia sí en un abrazo.

Estuvieron así un rato, y poco a poco Laura se fue calmando, a su lado se sentía segura, en paz, el resto del mundo dejaba de existir, solo estaban ellos dos.

-Yo... -intentaba decir Laura, pero Alex la interrumpió.

-Te mereces ser feliz, ¿vale? Y puede que tu felicidad esté cerca, o a miles de kilómetros, eso depende de ti. -y dicho esto se fue, dejando a Laura sin palabras y con muchas más dudas que antes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario